Palabras, racismo y educaci贸n

Luz Mart铆nez TenUn art铆culo de Luz Mart铆nez Ten, secretaria de Pol铆ticas Sociales de FETE-UGT, publicado en el peri贸dico "Escuela".

Lo que nos hace humanos es el trato humano que ofrecemos
al que llega de lejos. Dig谩moslo a los ni帽os, antes de que sea demasiado tarde.

Fernando Savater

Pocas personas se consideran y declaran abiertamente racistas, y sin embargo, el racismo est谩 muy extendido en nuestra sociedad. La actual situaci贸n de crisis econ贸mica, sus efectos en el incremento de la desigualdad social y de la exclusi贸n, y el aumento del miedo y sentimiento de amenaza que experimenta la poblaci贸n, determina la necesidad de incrementar los esfuerzos para luchar contra la discriminaci贸n y el racismo en todas sus manifestaciones.

Para explicar qu茅 considero racismo tomo la definici贸n del Grupo Inter, que define el t茅rmino como: Comportamiento social, y las ideas e instituciones socio-pol铆ticas que lo apoyan, que consiste en clasificar a las personas o grupos sobre la base de diferencias reales o imaginarias y que se asocian 鈥揳 su vez- a comportamientos (reales o imaginarios). Su objetivo es justificar una jerarqu铆a entre los grupos que nos permite aceptar privilegios de unas personas sobre otras. Este mecanismo tiene el poder de hacer recaer la culpa de la desventaja en la v铆ctima. El nuevo racismo quiere ser democr谩tico y respetable, y, por lo tanto, en primer lugar niega que sea racismo y en segundo lugar, genera un discurso de justificaci贸n de la discriminaci贸n y la desigualdad (legal y social) que sit煤a e identifica a las minor铆as o grupos no como biol贸gicamente inferiores, tal y como pas贸 en el Nacismo, sino como culturalmente diferentes e inferiores.

Justificar el rechazo y la desigualdad conlleva como siempre la categorizaci贸n y diferenciaci贸n y la utilizaci贸n de t茅cnicas narrativas o discurso como es el caso de: (1) Utilizaci贸n de los principios de la igualdad, la libertad, los derechos individuales, para plantear los t茅rminos en los que se ha de producir la relaci贸n intergrupal. (2) Utilizaci贸n reiterada del t茅rmino raza, para diferenciar a los seres humanos, aunque cient铆ficamente no exista tal diferenciaci贸n o diferencia cultural insalvable y el peligro que esta entra帽a para la civilizaci贸n europea. (3) Definici贸n del 鈥渙tro鈥, como un 鈥渃ompetidor desleal鈥 ante los servicios o beneficios sociales, y como responsable de los problemas socio-econ贸micos. (4) Desacreditaci贸n y denigraci贸n de los miembros del grupo social dominado mediante el cuestionamiento de los verdaderos motivos de sus movilizaciones, acusaciones de extremismo o fundamentalismo, etc.

A este discurso es a lo que venimos asistiendo desde que se iniciara el desplazamiento de la poblaci贸n Siria a la vieja Europa, y tambi茅n por supuesto en el caso de las personas retenidas en las vallas de Melilla y Ceuta. Los medios de comunicaci贸n y los representantes pol铆ticos han utilizado toda una serie de manipulaciones del lenguaje para definir a este grupo: primero escuchamos avalancha de inmigraci贸n ilegal, despu茅s crisis migratoria, despu茅s desplazados por conflicto, y finalmente, tras las cr铆ticas de varios sectores sociales, han tenido que hablar de lo que realmente es; crisis de refugiados; es decir, drama humanitario provocado por la guerra en Siria y desplazados que buscan Asilo y protecci贸n en otros pa铆ses, derecho este reconocido en la legislaci贸n internacional que obliga a los estados firmantes a garantizarlo.

A d铆a de hoy, y tras meses de ver como miles de personas, mueren en su intento por buscar seguridad y sobrevivir, Europa sigue discutiendo qu茅 va a hacer cada pa铆s, qu茅 compromisos asume, a cu谩ntos refugiados acoger谩鈥 y mientras la columna de seres humanos deambulando sin destino, o los n谩ufragos muertos en el mediterr谩neo aparecen en nuestras casas a trav茅s de la televisi贸n 驴Realmente nos interrogan estas im谩genes o hemos llegado a normalizarlas, o mejor dicho deshumanizarlas como tantas otras veces?

Esta manipulaci贸n del lenguaje y la normalizaci贸n del drama van a determinar la visi贸n que la sociedad tiene del otro, ya que no es lo mismo decir turista, que extranjero, inmigrante, refugiado, ilegal, sin papeles o ciudadano. Detr谩s de cada t茅rmino hay una persona, pero sin embargo al nombrarlo de una forma u otra (categorizaci贸n y diferenciaci贸n) se est谩 justificando la idea de que unos son merecedores de derechos y otros no. 驴Nadie ha pensado que este tipo de medidas no es que fomenten el racismo y la xenofobia, sino que son por si mismas parte de un discurso racista?

Sin embargo, el da帽o en la ciudadan铆a o excusa como queramos llamarlo, ya est谩 hecho. Una parte importante de la poblaci贸n mantiene que no es posible acoger y garantizar los derechos a los extranjeros, o refugiados o lo que sea鈥 antes que a los espa帽oles. Cox (1948) lo expres贸 de la siguiente manera: El prejuicio racial es una actitud social propagada entre la gente por una clase explotadora, a fin de estigmatizar a alg煤n grupo como inferior, de modo que tanto la explotaci贸n del grupo como la de sus recursos puedan justificarse. Es evidente que existe un componente econ贸mico en las posiciones racistas. Al ser un sistema de dominaci贸n, 茅ste no cambiar谩 sin que cambie la relaci贸n de desigualdad entre los grupos, y por tanto, hay que trabajar por un cambio pol铆tico y econ贸mico que sustenta las desigualdades.

Antes de que la fotograf铆a del peque帽o Aylan ahogado en las costas griegas quede en el olvido, y a la espera de que se establezca el n煤mero total de refugiados que Espa帽a se compromete a acoger sin m谩s demora y excusas; desde la ciudadan铆a podemos y debemos apoyar a las organizaciones que trabajan a favor de los refugiados. Pero tambi茅n, cada uno de nosotros y nosotras debemos contribuir a crear en nuestro entorno (nuestra familia, nuestro barrio, nuestro pa铆s鈥 y por supuesto en nuestra escuela) una reflexi贸n y un compromiso para que esta masacre y falta de protecci贸n no se repita. Para que nuestros hijos sean capaces de entender lo que no hemos sido capaces de entender nosotros: que la justicia y los derechos humanos est谩n por encima de la caridad y de la situaci贸n econ贸mica de los pa铆ses; que los derechos no se pueden someter a criterios econ贸micos; que es esta pol铆tica y modelo socio-econ贸mico el responsable del dolor causado.