FETE-UGT presenta las líneas básicas necesarias para un acuerdo que estabilice el sistema educativo

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Las elecciones autonómicas del 24 de mayo dibujarán, previsiblemente, un nuevo mapa de representación territorial que tendrá gran relevancia en la marcha de la política educativa a nivel regional. Sin embargo, esta seguirá condicionada por lo establecido en la LOMCE, ley que el Parlamento aprobó con los únicos votos del PP.

En cuando se decidan los comicios autonómicos y municipales, nos abocaremos sin solución de continuidad a un nuevo proceso electoral, con unas exigencias claras en el ámbito educativo. Entre ellas está recuperar el porcentaje del PIB perdido en los últimos años, para acercarnos a la media de los países de la UE, recuperar la inversión económica anterior a los recortes acometidos por el Gobierno del PP, recuperar la confianza y el prestigio que el profesorado se merece ante la importancia de su labor y que se ha visto devaluado por el actual gobierno, recuperar la dotación de las partidas presupuestarias necesarias para garantizar al alumnado la igualdad de oportunidades… Todo esto supondría poner en valor a la educación dentro de las numerosas prioridades sociales y políticas.

El futuro gobierno de la nación debe derogar urgentemente determinados artículos de la LOMCE, hasta que mediante el debate parlamentario consiga los apoyos y consensos necesarios que genere un amplio acuerdo educativo para elaborar una norma que de lugar a un sistema estable en el tiempo y que la alternancia política que pueda producirse no conlleve un cambio radical como ha sucedido hasta ahora. Una normativa que pueda ser aceptada por la mayoría, sin presiones ideológicas, dirigiendo y centrando todos los esfuerzos en las necesidades reales de nuestro sistema educativo y en la que la apuesta por la calidad en la enseñanza vaya unida a la equidad.

Hasta el momento en que este objetivo pueda cumplirse, es necesario derogar determinados artículos de la LOMCE ya que deterioran el derecho a una educación en igualdad de oportunidades e impiden una vertebración social, cultural y territorial de nuestro país.

El articulado que debería ser derogado o modificado es el que incide en conceptos fundamentales, que a juicio del sindicato, deben ser protegidos y potenciados ya que en la LOMCE se ven lesionados, por lo que FETE-UGT plantea las siguientes líneas básicas:

Una educación de calidad que vaya unida a la equidad

Con la LOMCE se desarrollan normativas legislativas que se fundamentan en la concepción de un sistema educativo basado en la competitividad y la mercantilización, en la segregación y exclusión de una parte del alumnado,…, lo que genera un modelo educativo elitista lesionando la acreditada equidad que nuestro sistema había alcanzado. Esta falta de equidad en la LOMCE está creando desigualdades por razones de origen social, cultural, económico,… El acceso a la educación y la permanencia en el sistema educativo del alumnado más vulnerable, también se ha visto afectado por esta falta de igualdad de oportunidades, que junto con la desaparición de medidas compensadoras y la aparición de otras segregadoras, están acrecentando dichas desigualdades.

Frente a ello FETE-UGT defiende una escuela que sea integradora, compensadora, intercultural, interterritorial, participativa, laica, democrática y coeducativa.

Una programación de la red de centros

El Partido Popular ha apostado de manera decidida por apoyar la extensión de la red privada, vetando la construcción de los centros públicos necesarios e imponiendo una nueva programación de la “red de centros” contemplada en el artículo 109.2 de la LOMCE y supeditada a la demanda social y a los principios de economía y eficiencia. Esto se traduce en que a la hora de realizar la oferta de plazas, la Administración tendrá como una variable más la demanda social, donde no solo entra a formar parte de esta demanda la preferencia de los padres sino también la especialización curricular de los centros, los ránquines por resultados académicos, la selección del alumnado. Esto nos lleva a un sistema basado en la competitividad, en el que la calidad no estará al alcance de todos y donde las diferencias se verán acrecentadas. Los centros con mayores solicitudes contarán con más recursos en detrimento de los que no alcanzan suficiente matrícula.

Por ello, FETE-UGT ve necesario modificar dicho artículo y la recuperación de los principios basados en el artículo 109.2 de la LOE, de acuerdo con el artículo 27 de la Constitución, que garantiza el derecho de todos a la educación.

Necesidad de defender y potenciar la escuela pública

La filosofía que impregna la LOMCE, ya desde el Preámbulo, está lejos de responder a las exigencias que requiere la escuela pública.

Los recortes que viene sufriendo la escuela pública han sido tan grandes y han desaparecido tantas acciones educativas, que ha supuesto un retroceso histórico. Los efectos de estos recortes sobre el sistema educativo público, están siendo muy graves.

Para FETE-UGT la escuela pública es el eje que ha de vertebrar el sistema educativo español. Es la mejor manera de garantizar el acceso de todos al conocimiento en condiciones de igualdad y el mejor modo de corregir las desigualdades de origen.

El fin último sería conseguir que la escuela pública sea percibida como un bien común por toda la sociedad, una escuela pública que ha de garantizar una educación de calidad y con los medios necesarios para atender a todo el alumnado. Para ello es necesario su valoración y su reconocimiento social.

FETE-UGT considera necesario que los Gobiernos y las Comunidades Autónomas consensúen un acuerdo de financiación que garantice la aplicación de todas las medidas necesarias para superar esta situación y dar el empuje que necesita la escuela pública para demostrar sus valores y hacer visible el buen trabajo que se está realizando.

Recuperación de una educación en valores laicos y cívicos

La desaparición en la LOMCE de la asignatura de Educación para la Ciudadanía como materia común para todo el alumnado y el nuevo papel que se le otorga a la asignatura de Religión, es una de las medidas que va en contra de la tendencia europea de considerar a la enseñanza cívica como una de las ocho competencias clave para el aprendizaje permanente y la formación integral.

La aparición de la Religión como asignatura con su correspondiente alternativa, nos retrotrae a épocas pasadas. La religión pertenece al ámbito privado de la persona y no puede contemplarse en el currículo escolar.

La asignatura de Educación para la Ciudadanía tenía una doble finalidad, por un lado educar en valores que favorecen el desarrollo de personas solidarias, tolerantes, con capacidad para pensar y discernir, con espíritu crítico,… y por otro lado educar en valores cívicos y democráticos.

FETE-UGT reclama la recuperación de esta asignatura como una materia común para todo el alumnado, de tal forma, que el alumno o familia que lo desee puedan complementarla con la enseñanza religiosa en el ámbito privado.

Es el momento de plantearse la anulación de los acuerdos con el Vaticano a fin de avanzar hacia una sociedad laica.

Participación democrática en los centros educativos

La LOMCE establece una serie de artículos que empobrecen la calidad democrática de los centros educativos.

Esta ley recorta la participación de la comunidad educativa, suprimiendo competencias de los Consejos Escolares de los centros, eliminando la capacidad de decisión de los mismos, convirtiéndolos en meros órganos consultivos. Por otro lado, la forma de “nombrar” al director en vez de ser “elegido” por la comunidad educativa que se establece en la LOMCE, junto con el fortalecimiento de las direcciones incrementando su poder de decisión y actuación, dándoles poderes para la selección del personal docente e incluso en la admisión del alumnado, son otros aspectos que contribuye a la merma de la participación democrática.

Para FETE-UGT, el centro educativo, como institución, es un instrumento eficaz en la educación en valores, y en este sentido ha de transmitir valores democráticos y participativos. Los Consejos Escolares han de ser el elemento vertebrador de la comunidad educativa y órgano máximo de decisión, que conjuntamente con la dirección del centro, que ha de ser elegida democráticamente, han de constituir dos pilares básicos de la estructura de los mismos.

Evaluación formativa, diagnóstica, orientadora y continua a lo largo del proceso de aprendizaje

Las evaluaciones externas implantadas en la LOMCE es una forma de segregación del alumnado, ya que este tiene que superar, desde tercer curso de primaria y al final de cada etapa, pruebas externas (reválidas).

Estas pruebas van en contra de la evaluación continua y de la labor docente. No servirá de nada el esfuerzo permanente realizado durante todo un curso si al finalizarlo se juzga con una prueba final la promoción del estudiante a la siguiente etapa. El objetivo último de la evaluación es la mejora de lo que se evalúa, por lo que debe ir acompañada de un compromiso con dicha mejora, si no queremos que se quede en una mera calificación o en la elaboración de rankings.

Para FETE-UGT, las evaluaciones externas han de ser de diagnóstico, sin efectos académicos y deben permitir el desarrollo posterior de planes de actuación y mejora que contemplen medidas específicas, además de estar vinculadas al currículo y no utilizarse para establecer clasificaciones.

El sindicato considera que la evaluación en la educación obligatoria ha de ser formativa, diagnóstica, orientadora y continua a lo largo del proceso de aprendizaje, con el fin de detectar los progresos y las dificultades, analizar las causas y reconducir los desajustes.

Currículo y distribución de competencias

La LOMCE opta por un currículo centralizado y uniforme y por un mayor control del mismo en detrimento de las competencias a las Comunidades Autónomas. El Estado determina los contenidos, los estándares de aprendizaje evaluables, los criterios de evaluación, el horario mínimo lectivo, el grado de adquisición de las competencias tanto de las asignaturas troncales como de las específicas,…Todo ello reduce el grado de autonomía y propicia junto con numerosas medidas que se contemplan a lo largo de la ley, el control de dicho currículo.

La LOMCE se preocupa fundamentalmente de la cantidad de currículo y de un grupo determinado de materias, pero no se preocupa de cómo se dinamiza y de cómo se adapta a las necesidades y características del alumnado.

FETE-UGT reclama la derogación de los artículos de la LOMCE que establecen un control excesivo del currículo y que anulan competencias de las Comunidades Autónomas.

FETE-UGT considera que debemos ir en otra dirección. Hay que introducir nuevas metodologías, nuevos conocimientos, organizar nuevos tiempos y objetivos, es decir un currículo más flexible (aunque riguroso) que amplíe las posibilidades de aprendizaje de los alumnos, sin olvidarse de la importancia que en el desarrollo del mismo tiene el profesorado.

El Profesorado como motor del cambio educativo

Un sistema de calidad precisa de un profesorado de calidad, que ha de estar bien formado, reconocido socialmente, con una situación laboral digna, motivado, con recursos apropiados para el desarrollo de su labor y con el reconocimiento de su carrera profesional.

Es necesario que las leyes reconozcan estos valores para que la sociedad en su conjunto también lo haga y de esta manera el docente se sienta valorado y motivado para la realización de un trabajo clave en el desarrollo de un país. Los países con mejores resultados académicos son los que más valoran y respetan a sus docentes.

La LOMCE no conlleva ninguna mejora para el profesorado, al contrario, establece una serie de medidas con las que queda de manifiesto la poca valoración profesional que esta ley hace del mismo. Solo se le menciona de manera marginal.

La situación de crisis de los últimos años está conllevado una reducción de plantillas en los centros, un incremento de ratios, de horarios, un recorte de recursos, la casi desaparición de formación permanente, la pérdida de poder adquisitivo,… situaciones que dificultan la tarea docente y que junto a la poca valoración de su labor están contribuyendo a un creciente malestar en el profesorado.

FETE-UGT hace un llamamiento a las administraciones educativas para implementar medidas que se dirijan a la recuperación de las condiciones socio-laborales del profesorado que se han ido perdiendo en los últimos años mediante la negociación con las organizaciones sindicales.

El sindicato considera necesario la elaboración de un Estatuto Docente que regule adecuadamente entre otros el acceso a la profesión docente, las condiciones retributivas y laborales, una adecuada carrera profesional (horizontal y vertical) y la jubilación.

La necesidad de un pacto social y político por la educación

Con la presentación de estos puntos, lejos del planteamiento de la LOMCE, FETE-UGT pretende recoger las líneas básicas que se pueden consensuar, tanto desde el punto de vista político en el Parlamento, como en el seno de la comunidad educativa; queremos dejar al margen todos aquellos aspectos educativos que están sujetos a un matiz partidista.

Solo así podremos avanzar hacia una educación de auténtica calidad que, basada en el principio de igualdad de oportunidades, refuerce la cohesión social y evite cualquier tipo de discriminación y, a través del principio de equidad, posibilite que todo el sistema educativo alcance los niveles más altos de calidad.

FETE-UGT sigue creyendo que es necesario un debate con toda la comunidad educativa para analizar conjuntamente la situación real de nuestro sistema educativo y establecer unas bases consensuadas y con un amplio acuerdo social que den estabilidad al mismo y no la imposición, sin diálogo, como ha sucedido con la LOMCE.

Con la inminente renovación de los Parlamentos autonómicos y, en unos pocos meses, con la de las Cortes Generales, se inicia una nueva etapa para la educación, en la que se ha de volver a recuperar el concepto de pacto y consenso para la elaboración de una norma educativa estable. Por tanto FETE-UGT sigue exigiendo y demanda un pacto social y político por la educación que estabilice el sistema educativo con independencia del gobierno de turno.