Llamamiento a la movilizaci贸n

Vamos! Quieren arruinar el pa铆s

Ante el inicio de un nuevo curso escolar plagado de recortes que atacan directamente el buen funcionamiento del sistema educativo, desde la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT (FETE-UGT) queremos hacer un llamamiento a toda la comunidad educativa y a toda la sociedad en su conjunto, para que se una a cuantas movilizaciones y actos de protestan se desarrollen en defensa de una educación de calidad para todos y todas.

Este va a ser un curso marcado por un intenso calendario de movilizaciones, comenzando el próximo día 12 de septiembre con la jornada de lucha contra los recortes en las administraciones públicas, convocada por la Plataforma de sindicatos y asociaciones profesionales y continuando con la gran Marcha a Madrid del sábado día 15, organizada por la Cumbre Social. Además hay que sumar todos los actos de protesta que se lleven a cabo los miércoles, en los diferentes centros, como día reivindicativo en el sector educativo.

En definitiva, más de lo mismo. Más recortes para un nuevo curso escolar que, al igual que los anteriores, va a estar marcado por esa innumerable serie de medidas cuyo único objeto claro parece ser el de reducir el gasto en materia educativa. La presión a la que se están viendo sometidos los gobiernos autonómicos para acabar con sus déficits presupuestarios, está arrastrando a la mayoría de ellos a adoptar decisiones que presentan a la educación no como una prioridad para el estado de bienestar, sino como un gasto.

El aumento de las ratios y del horario lectivo del profesorado, la pérdida de puestos de trabajo en los centros docentes, el atraso en el pago de becas, comedores y funcionamiento de los centros, además de la falta de inversión en infraestructuras y materiales escolares, son solo una pequeña muestra de las medidas de ajuste a las que se está sometiendo al sistema educativo y al funcionamiento de los centros.

La estrategia de este gobierno de ir reduciendo, paulatinamente, los recursos destinados a educación va a traer consecuencias nefastas, empezando por los 50.000 trabajadores de la enseñanza menos con los que va a comenzar el curso. Una reducción de plantilla que en Cataluña

será de 3.092 profesores menos, unos 1.000 menos en Canarias, 4.500 profesores de Secundaria menos en Andalucía, más de 700 en Castilla y León, superando los 300 en Cantabria y más de 1.000 en Aragón. Una larga lista que se hace extensible, prácticamente, a todo el territorio nacional y que supone deteriorar las prestaciones de calidad del servicio público educativo.

A esta considerable reducción de plantillas hay que sumar el incremento de las ratios. Este será el curso escolar de “a mayor alumnado, menor profesorado”. En País Valenciano el incremento de las ratios y del horario lectivo del profesorado ha supuesto la supresión de 400 puestos de trabajo en los CEIPs y de 600 en los IES. En Cataluña, tanto en Primaria como en Secundaria, los alumnos tendrán que ajustarse un poquito más al espacio de las aulas, pudiendo llegar a más de 25 alumnos en Primaria y más de 30 en Secundaria. Un incremento que, en mayor o menor medida, va a afectar también a las aulas melillenses o a las castellano-manchegas, por poner algunos ejemplos.

Hay que recordar que la aplicación de la medida, aprobada durante el curso pasado, de aumento del horario lectivo del profesorado, va a contribuir, también, negativamente en la atención personalizada y en la calidad educativa de las clases masificadas a las que va a tener que hacer frente el profesorado durante este curso.

A todo ello, hay que sumar las incontables trabas económicas a las que van a tener que hacer frente las familias. La subida del IVA que va a grabar el coste del material escolar, unido al recorte en las ayudas para el comedor y transporte escolar y la considerable disminución en la cuantía destinada a becas, van a suponer un muro casi infranqueable para muchas familias en situación económica muy desfavorable y con varios hijos en edad escolar. El encarecimiento de estos servicios complementarios se traduce en una merma más de la calidad educativa, puesto que al margen de las aulas, también éstos deben ser considerados lugares de aprendizaje y de buenas conductas. Mucho nos tememos que con el avance del curso la situación de los comedores pueda ir empeorando, sobre todo cuando llegan informaciones, como las enviadas por el gobierno madrileño, dando la posibilidad de que los alumnos lleven la tartera al cole aunque sin especificar muy bien cómo, o las que llegan desde Ceuta, donde la apertura de los comedores está pendiente de la llegada de la partida económica destinada desde la Administración.

En fin, un curso escolar marcado por una estricta política de recortes y por una extendida precariedad de recursos humanos y materiales. Desde FETE-UGT no solo vamos a seguir denunciando esta situación, sino que vamos a continuar trabajando para impedir que las medidas adoptadas acaben con el buen servicio educativo que ofrece nuestro sistema y para continuar defendiendo las mejores condiciones laborales de los trabajadores de la enseñanza.